miércoles, 8 de enero de 2014

Müde

Las flores del mal también se marchitarán,
Toda belleza es un cuerpo vacío que se suspende en el tiempo
por instantes que parecen eternos antes de la caída.
Alcanzan el silencio y, por un momento,
logran ver la trama de la esencia eterna detrás de las formas
Pero luego caen, a través del tiempo, del dolor y del olvido,
para volver a la oscuridad de lo concreto,
a la ceguera blanda y gris de los días comunes,
que se suceden sin relación,
sin dibujar vida entre los momentos aislados que conforman la memoria.

Las formas vacías se pliegan sobre sí mismas,
se marchitan bajo la nada implacable de una interminable suma de ausencias.
Se devoran a sí mismas en la desesperación de la soledad,
cayendo de nuevo, sombra tras sombra,
a cada noche, en cada cuerpo, en cada muerte,
en cada mirada inexpresiva de los ojos que devuelven fijamente la mirada que los acusa desde un espejo...
Vacío.

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