Es un caballo de una línea,
las formas pierden sentido cuando el tiempo transita, atroz, sobre la piel, sobre los ojos;
sobre las manos que dejan de ver, sobre el silencio que cubre las bocas y las sombras que murmuran en sueños.
¿Tienen pesadillas las sombras? ¿qué miedos albergan las formas oscuras de un recuerdo marchito?
Pero sus párpados tiemblan, sus ojos insomnes sueñan...
Y el misterio Zen reside en las gotas de lluvia sobre su rostro dormido.
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